Bases metodológicas para una educación sexual autónoma (y III)

En la infancia, la educación sexual debiera encaminarse hacia la aceptación del yo y de otros/as, de una identidad sexual que permita reconocerse como una realidad corporal sexuada. En este proceso jugará un papel fundamental el juego, el diálogo corporal a través del movimiento y del contacto con el cuerpo de otros niños y niñas.

En la pubertad, continuará este proceso, aceptando los cambios corporales y construyendo una erótica que permita conectar con las emociones, sentimientos y deseos.

En la juventud, todo el proceso irán afianzándose hacia unas percepciones personales y sociales que nos capaciten como sujetos deseantes y deseados en interrelación con nuestro entorno.

En la edad adulta y hasta el final de la vida evaluaremos la construcción sexual que perfila nuestra propia biografía sexual. Así como nuestro cuerpo cambia en las diferentes etapas de la vida, también se modifica la manera de sentir y vivir nuestra sexualidad, nuestro cuerpo y nuestra erótica. La sexualidad es como una maravillosa obra de arquitectura donde diferentes variables permiten una construcción siempre dinámica y cambiante de la sexualidad personal.

Todas las personas somos sujetos sexuados que desarrollamos nuestra sexualidad y erótica según múltiples factores (biológicos, culturales y psicológicos), que se van integrando en nuestra biografía sexual.

Texto: Oskar Aranda Viso

Comentarios (1)

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Comentarios:

  1. 11/01/2012 lama dijo:

    A mí me parece importante desarrollar en todas las edades el aprendizaje afectivo que nos ayudará a cortar de raiz vivenciar el sexo como forma de dominio y erradicar el mecanismo frustración-agresión.
    Todas las personas necesitamos educarnos en el hábito del cuidado de los/las demás.

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